El centenario eclipsado del Metro Transversal de Barcelona

La inauguración de la L1 coincide con la muerte de Gaudí y la visita papal, eclipsando un hito histórico clave para la movilidad de la ciudad.

Imagen genérica de un tranvía antiguo circulando por una avenida de Barcelona.
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Imagen genérica de un tranvía antiguo circulando por una avenida de Barcelona.

El 10 de junio de 1926, Barcelona vivió un día repleto de acontecimientos: la inauguración del Metro Transversal (actual L1) y la muerte de Antoni Gaudí. La visita papal y la conmemoración del centenario del fallecimiento del arquitecto eclipsaron el aniversario de la línea de metro.

Hace un siglo, el 10 de junio de 1926, se produjeron dos eventos relevantes en Barcelona que han marcado la historia de la ciudad. A las 11 de la mañana, las autoridades inauguraron el Metro Transversal, la línea que hoy conocemos como la L1, en la estación de la Plaça de Catalunya. Pocas horas después, entre las cinco y las seis de la tarde, fallecía en el Hospital de la Santa Creu Antoni Gaudí, tres días después de ser atropellado por un tranvía en la Gran Via.
La conmemoración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí, con gran expectación mediática, la recreación de su imagen con drones y la presencia del Papa en la Sagrada Família, ha hecho pasar casi desapercibida la efeméride del Metro Transversal. Este hecho contrasta con la celebración del centenario del Gran Metro (actual L3) en 2024, que fue el primer suburbano de la ciudad, inaugurado el 31 de diciembre de 1924.
Según Ferran Armengol, profesor de Derecho Internacional y presidente de la Coordinadora pro Museu del Transport de Barcelona, el Metro Transversal fue considerado un 'mimado' por la Administración. El Ayuntamiento de Barcelona adquirió acciones de la compañía promotora, Ferrocarril Metropolitano de Barcelona SA, y subvencionó el precio del billete para hacerlo más atractivo que el del Gran Metro, que inicialmente era más caro y tenía menos paradas. Esta situación culminó en 1961, cuando el Gran Metro fue absorbido por el Transversal, convirtiéndose este último en la L1.
La historia del Transversal también incluye un episodio trágico: el 11 de marzo de 1924, once trabajadores murieron en un derrumbe durante la construcción de la línea en la Gran Via, a la altura de la calle Villarroel. Esta tragedia, el peor accidente del metro de Barcelona, no cuenta con ninguna placa conmemorativa.
El nombre 'Transversal' proviene del plan urbanístico de Léon Jaussely, que preveía una línea similar. Aunque Jaussely la quería más cerca de la Sagrada Família, el plan del ingeniero Fernando Reyes Garrido, que apostaba por la Plaça de Catalunya y la Gran Via, prosperó. El ingeniero Esteve Terradas fue el ejecutor de las obras, destacando el puente en la Plaça de Catalunya. La construcción fue financiada en parte por el empresario Horacio Echevarrieta, con la mediación de Francesc Cambó.
Una particularidad del Transversal es su ancho de vía, de 1.674 milímetros, el original español definido en 1844 y conocido como 'seis pies de Burgos'. Esta distancia, diferente del ancho estándar internacional, se mantiene hoy en la L1, a diferencia del resto de líneas de metro de Barcelona.