La relación personal de la autora con Perú, donde obtuvo la nacionalidad, sirve como punto de partida para reflexionar sobre la figura del Papa y su visita a Cataluña. La coincidencia de esta visita con un complejo proceso electoral en Perú genera una profunda meditación sobre la importancia de valorar quién realmente sostiene la vida.
La cobertura mediática y política de la visita papal a España y Cataluña, incluyendo el discurso en el Congreso de los Diputados y la atención a la Sagrada Familia, contrasta con la situación política en Perú. La autora señala una cierta paralización en Cataluña y España durante el viaje, como si se esperara una solución mágica a los problemas reales.
Una vez el Papa se ha marchado, la autora retorna a la realidad de los retos y conflictos propios, especialmente en Perú. La influencia del voto exterior en las elecciones peruanas, donde los votos del extranjero podrían decantar la balanza hacia un candidato con un discurso totalitario, genera miedo y tristeza, recordando experiencias pasadas.
El miedo al 'comunismo' y el prejuicio sobre la 'cultura' de la población andina son factores que, según la autora, han pesado en la concentración del voto hacia el totalitarismo. Finalmente, se desea un mundo donde las decisiones sean tomadas por aquellos que realmente sostienen la vida cada día.




