La huelga, convocada por los sindicatos CCOO y CSIF, se centra en el incremento de la carga de trabajo y las nuevas responsabilidades asumidas por los profesionales, sin que esto haya ido acompañado de un aumento de la plantilla.
Según las organizaciones sindicales, la situación se prevé más crítica durante el verano, ya que Correos solo cubrirá el 30% de los empleados que disfrutarán de vacaciones, una cifra que supone una reducción significativa respecto a los 300 contratos del verano anterior, pasando a solo 121 este año. Esto comportará una sobrecarga adicional para los trabajadores.
“"El hecho de que no se haya cubierto un mínimo del 50% de las vacaciones es un abuso por parte de la dirección de la empresa."
La primera jornada de paro, celebrada la semana pasada, tuvo un seguimiento del 70% según los sindicatos, provocando el cierre de varias oficinas, una situación que podría repetirse este martes.
Los sindicatos critican que, a pesar de que Correos ha presentado las oficinas como un eje estratégico para su futuro con nuevas actividades, la realidad sobre el terreno muestra sobrecarga y profesionales "al límite", acusando a la empresa de anteponer el ajuste de costes a la calidad del servicio público.
Las reuniones mantenidas con la dirección de la empresa a principios de junio no han alcanzado avances significativos. CCOO y CSIF enfatizan que la huelga no va en contra de la ciudadanía, sino que busca garantizar la prestación de los servicios públicos.




