La decisión, aprobada inicialmente por el distrito el pasado 12 de mayo, ha generado malestar entre algunos vecinos y entidades del barrio. La Federació de Barris de Gràcia considera que bautizar una pequeña plaza con el nombre del Capitán Trueno es un error, argumentando que el espacio ya tiene una denominación conocida y que no se reconoce adecuadamente el vínculo histórico del cómic con la zona.
El Capitán Trueno, creado por Víctor Mora durante la dictadura franquista, se convirtió en un símbolo de rebeldía e introdujo mensajes de libertad y justicia social, alcanzando una gran popularidad. La propuesta buscaba reivindicar estos valores y recordar la relación del barrio con la antigua Editorial Bruguera, un gigante del cómic español ubicada históricamente en la zona.
En lugar de un simple cambio de nombre, los residentes sugieren la creación de un centro de interpretación y documentación dedicado al mundo del cómic. Proponen utilizar el ya cerrado monasterio de la Mare de Déu de la Divina Providència como posible ubicación, destacando su potencial para convertir el barrio en un referente cultural y atraer beneficios para la ciudad, conectando con el circuito del Parc Güell.
Los vecinos trasladaron su petición al distrito el pasado octubre, pero afirman no haber recibido respuesta satisfactoria y desean dialogar con el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB). Fuentes municipales indican que el distrito ve con buenos ojos la iniciativa y que se ha ampliado el contrato del Centre Cívic El Coll para actualizar las estrategias del proyecto de recuperación de la memoria de la Editorial Bruguera, con la idea de posicionarlo como espacio de referencia del cómic.




