Las obras en la Rambla de Barcelona impactan en la afluencia y facturación comercial

La reurbanización del paseo ha reducido un 20% la presencia de visitantes y hasta un 75% la facturación de algunos negocios.

Imagen genérica de una barrera de construcción con una calle de ciudad bulliciosa al fondo.
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Imagen genérica de una barrera de construcción con una calle de ciudad bulliciosa al fondo.

La reurbanización de la Rambla de Barcelona ha tenido un impacto significativo en la afluencia de visitantes y en la facturación de los comercios, con una reducción del 20% y hasta un 75% respectivamente.

La reforma urbanística de la Rambla, uno de los ejes turísticos más emblemáticos de Barcelona, se espera que esté prácticamente finalizada a principios de 2027. A pesar de los inconvenientes inherentes a cualquier proyecto de esta magnitud, la mayoría de los trabajos estarán completados, con solo pequeños ajustes pendientes.

"Las obras han reducido un 20% la afluencia, pero concentrando la gente en menos espacio. La facturación ha bajado mucho durante la obra, hasta el 75% cuando las zanjas estaban delante de los establecimientos."

un portavoz de Amics de la Rambla
La disminución de la facturación ha sido notable, especialmente en los momentos en que las obras afectaban directamente el acceso a los establecimientos. La entidad Amics de la Rambla trabaja para atraer nuevos operadores y fomentar una oferta comercial de calidad, mediando con los propietarios para asegurar una visión a largo plazo en la revalorización de los inmuebles.
El Consejo Asesor de la Rambla ha propuesto potenciar el eje cultural y la creación de vivienda social para atraer residentes. Proyectos como los del Capitol, la Foneria de Canons y el Liceu Mar están en marcha, y la zona contará con una amplia oferta de teatros, espacios de música en vivo, museos y monumentos.
En cuanto a la diversidad comercial, se busca mejorar la oferta de recuerdos con identidad catalana y barcelonesa, y se trabaja para filtrar el exceso de tiendas similares mediante el Plan de Usos. Actualmente, hay nueve establecimientos cerrados de los 230 existentes, algunos de los cuales ya estaban sin uso desde la pandemia.
La seguridad y la limpieza han mejorado, pero se requiere constancia. La delincuencia disminuye con la presión policial, mientras que la inseguridad aumenta con menos efectivos. La Rambla, con su gran volumen de visitantes, necesita recursos constantes para mantener la calidad del espacio público y la convivencia entre turistas y residentes.