Probablemente lo has visto cientos de veces sin reparar en ello: un pequeño sello con las siglas "ISO 9001" en la web de una empresa, en el pie de una factura, en el lateral de un camión o en la entrada de una fábrica.Detrás de ese distintivo aparentemente discreto hay un compromiso muy concreto: que la organización que lo exhibe trabaja siguiendo un método ordenado para hacer bien las cosas, detectar errores antes de que lleguen al cliente y mejorar de forma continua.
Esa norma —la referencia internacional de calidad más utilizada del planeta, presente en más de un millón de organizaciones de unos 190 países— va a estrenar nueva versión.
La International Organization for Standardization (ISO), el organismo que la publica, tiene previsto sacar la edición renovada en septiembre de 2026.
Por qué se cambia una norma que funciona
La versión vigente data de 2015. En una década, el mundo en el que operan las empresas se ha transformado: la digitalización se ha generalizado, la inteligencia artificial ha entrado en los procesos de trabajo, la sostenibilidad ha pasado de ser un gesto voluntario a una exigencia de clientes y administraciones, y la pandemia y las crisis de suministro demostraron lo frágiles que pueden ser las cadenas de proveedores.
Conviene aclarar un punto que suele generar confusión: la nueva versión no obliga a las empresas a empezar de cero. Los organismos de certificación coinciden en que se trata de una actualización de enfoque más que de una reescritura completa. Quien ya cumple correctamente con la versión actual tendrá que hacer ajustes, no una transformación radical.
Las personas y la ética
Se da más peso a la cultura interna, al liderazgo y al comportamiento ético como parte de la calidad, no solo a los procedimientos escritos.
La solidez frente a imprevistos. Se refuerza la capacidad de las empresas para anticiparse a las disrupciones y mantener el control sobre sus proveedores.
Tres años para adaptarse
Las empresas que ya tienen el certificado no deben alarmarse: una vez publicada la nueva norma, se abrirá un período de transición de aproximadamente tres años, hasta finales de 2029, durante el cual los certificados actuales seguirán siendo válidos y las organizaciones podrán adaptarse de forma ordenada.
Qmkey es una plataforma que acompaña a las organizaciones en este tipo de procesos. Su software permite gestionar sistemas de calidad en la nube.
"La actualización de una norma como la ISO 9001 no es solo un asunto de los responsables de calidad: afecta a cómo las empresas demuestran que merecen la confianza de sus clientes", señalan desde Qmkey.
"Nuestro objetivo es que la transición sea lo más sencilla y ordenada posible, especialmente para las pequeñas y medianas empresas".
Esa norma —la referencia internacional de calidad más utilizada del planeta, presente en más de un millón de organizaciones de unos 190 países— va a estrenar nueva versión.
La International Organization for Standardization (ISO), el organismo que la publica, tiene previsto sacar la edición renovada en septiembre de 2026.
Por qué se cambia una norma que funciona
La versión vigente data de 2015. En una década, el mundo en el que operan las empresas se ha transformado: la digitalización se ha generalizado, la inteligencia artificial ha entrado en los procesos de trabajo, la sostenibilidad ha pasado de ser un gesto voluntario a una exigencia de clientes y administraciones, y la pandemia y las crisis de suministro demostraron lo frágiles que pueden ser las cadenas de proveedores.
Conviene aclarar un punto que suele generar confusión: la nueva versión no obliga a las empresas a empezar de cero. Los organismos de certificación coinciden en que se trata de una actualización de enfoque más que de una reescritura completa. Quien ya cumple correctamente con la versión actual tendrá que hacer ajustes, no una transformación radical.
Las personas y la ética
Se da más peso a la cultura interna, al liderazgo y al comportamiento ético como parte de la calidad, no solo a los procedimientos escritos.
La solidez frente a imprevistos. Se refuerza la capacidad de las empresas para anticiparse a las disrupciones y mantener el control sobre sus proveedores.
Tres años para adaptarse
Las empresas que ya tienen el certificado no deben alarmarse: una vez publicada la nueva norma, se abrirá un período de transición de aproximadamente tres años, hasta finales de 2029, durante el cual los certificados actuales seguirán siendo válidos y las organizaciones podrán adaptarse de forma ordenada.
Qmkey es una plataforma que acompaña a las organizaciones en este tipo de procesos. Su software permite gestionar sistemas de calidad en la nube.
"La actualización de una norma como la ISO 9001 no es solo un asunto de los responsables de calidad: afecta a cómo las empresas demuestran que merecen la confianza de sus clientes", señalan desde Qmkey.
"Nuestro objetivo es que la transición sea lo más sencilla y ordenada posible, especialmente para las pequeñas y medianas empresas".




