La iniciativa, desarrollada durante los meses de mayo y junio, ha analizado casi la totalidad de los doce kilómetros de la red de abastecimiento en el casco antiguo y en el barrio de Terradelles. Se han detectado siete incidencias gracias a la distribución de cerca de cincuenta aparatos acústicos equipados con tecnología avanzada para monitorizar ruidos y vibraciones.
La reparación de las fugas detectadas ha corrido a cargo de la brigada municipal. Esta actuación da continuidad a la primera fase del año pasado, financiada con fondos propios, y se enmarca dentro del programa municipal de mantenimiento y mejora de la red hídrica.
El concejal de Servicios Municipales, Pablo Samper, ha destacado la importancia de cuidar el agua como recurso escaso y la necesidad de mejoras continuadas para garantizar la calidad del servicio.
Por su parte, el jefe de distribución de Veolia en los Pirineos, David González, ha subrayado que la detección temprana con tecnologías avanzadas permite identificar incidencias no visibles con precisión, mejorando la eficiencia y la sostenibilidad de los recursos hídricos.




