La Generalitat impulsa con 2,1 millones comercios en micropolos para frenar la despoblación

El programa Arrel busca fijar población y reforzar la cohesión social con ayudas para establecimientos rurales, especialmente los multiservicio.

Imagen genérica de un comercio multiservicio en un pueblo rural catalán.
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Imagen genérica de un comercio multiservicio en un pueblo rural catalán.

La Generalitat lanzará en junio el programa Arrel, una iniciativa dotada con 2,1 millones de euros para fomentar la creación y el mantenimiento de comercios en micropolos catalanes, con el objetivo de combatir la despoblación y reforzar la cohesión social.

El nuevo programa incluye subvenciones económicas y acompañamiento técnico, poniendo un énfasis especial en los establecimientos multiservicio. Estos espacios combinan diversas actividades como restauración, servicios básicos y zonas de encuentro, actuando como núcleos vitales para la comunidad.
Un ejemplo destacado de este modelo se encuentra en el Sindicat d’Olvan, en el Berguedà. Este micropolos ha transformado el antiguo edificio de la Unió Obrera en una plataforma de servicios comunitarios que incluye una agrobotiga, cafetería, espacios de teletrabajo, actividades culturales y una cocina municipal que da servicio a unos 100 menús diarios.
Cataluña cuenta con 590 municipios rurales, de los cuales 476 tienen menos de mil habitantes. Estos micropolos, a pesar de representar más de la mitad de los municipios y casi la mitad del territorio, solo concentran el 2,3% de la población. Un estudio revela que el 36,7% no disponen de establecimiento de alimentación y el 13,7% carecen de restauración.
El conseller de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, ha reivindicado que la iniciativa pretende garantizar "servicios indispensables" y evitar desplazamientos innecesarios para la compra de productos básicos. "Lo que no puede ser es que tengas que ir a comprar una barra de pan o un kilo de macarrones a un pueblo que está a siete u ocho kilómetros", ha declarado.
Sàmper también ha defendido que los establecimientos multiservicio "fomentan la vida comunitaria" y "fijan territorio", enmarcando el programa en el objetivo del Govern de generar "prosperidad en todas partes".
El programa se articula en tres líneas de ayudas: la primera para entes locales (hasta el 80% de inversión, máximo 18.000 euros por proyecto), la segunda para el funcionamiento de establecimientos impulsados por ayuntamientos, y la tercera para negocios privados existentes (hasta el 50% de gastos, máximo 5.000 euros).
Se prevé que los 2,1 millones de euros puedan dar apoyo a una cincuentena de proyectos este 2026, con convocatorias anuales. La primera convocatoria se lanzará el 8 de junio.
El caso del Sindicat d’Olvan, nacido a raíz del cierre de los comercios locales, ejemplifica el modelo. El alcalde, Sebastià Prat, explica que la idea es crear un espacio de encuentro y socialización, que incluye un comedor comunitario.
Prat subraya la importancia de estos espacios para garantizar el abastecimiento básico a residentes que no disponen de medios para desplazarse. El proyecto, rehabilitado con fondos Next Generation, Leader y la Diputació de Barcelona, ha generado cuatro puestos de trabajo, algunos en colaboración con la Fundació Horitzó.
La vecina Bàrbara Boixader valora positivamente el Sindicat como un "espacio cultural y social donde poder interactuar, conectar y profundizar las raíces del pueblo".