Cerrados los accesos a la Riera de Merlès por riesgo extremo de incendio

Los cuatro municipios del entorno han cerrado los aparcamientos y mantienen la prohibición del baño debido a la sequía y la acumulación de vegetación muerta.

Riera de Merlès con vegetación seca y acumulación de árboles muertos, indicando riesgo de incendio.
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Riera de Merlès con vegetación seca y acumulación de árboles muertos, indicando riesgo de incendio.

La Riera de Merlès ha cerrado todos sus aparcamientos y mantiene la prohibición del baño debido al riesgo extremo de incendio, agravado por la sequía y la acumulación de vegetación muerta.

Más de 900 vehículos acceden semanalmente a la Riera de Merlès durante el verano, una afluencia que se incrementa en agosto. Este año, sin embargo, las altas temperaturas y el riesgo extremo de incendio han obligado a los cuatro municipios del entorno a cerrar todos los aparcamientos. Esta medida se suma a la prohibición del baño vigente desde la pandemia.
La decisión se ha tomado después de que las riadas del 4 de junio dejaran una gran acumulación de árboles y vegetación en la orilla del río. La sequía posterior ha convertido este material en un potencial combustible. La alcaldesa de Santa Maria de Merlès, Sara Costa, ha expresado su preocupación, afirmando que "todo esto ahora es un polvorín". Los ayuntamientos solicitan a la Agència Catalana de l'Aigua (ACA) que acelere la retirada de esta vegetación.
Las riadas de principios de junio causaron daños significativos en la riera, dañando o haciendo desaparecer una veintena de puentes y pasarelas, arrancando cientos de árboles y arrastrando troncos y vegetación. A pesar de las primeras actuaciones de la ACA para retirar los árboles que obstruían el curso del río, los consistorios consideran que todavía queda mucha vegetación pendiente de retirar.
La alcaldesa Sara Costa alerta que la situación se ha agravado con las altas temperaturas, convirtiendo la vegetación muerta en un "polvorín". Los vecinos recuerdan el gran incendio de 1994 y temen la repetición de un episodio similar.
El cierre de los aparcamientos responde a criterios de seguridad. La coordinadora territorial del Servei d'Informadors Ambientals de la Catalunya Central, Núria Valls, señala que la concentración de pozas en un tramo estrecho con poca cobertura móvil y visitantes dispersos dificultaría una evacuación rápida en caso de incendio. Evitar el colapso de los accesos por vehículos es prioritario para facilitar la entrada de los servicios de emergencia.
Catorce informadores ambientales controlan los cuatro principales accesos. A pesar de la reducción de afluencia, se han tramitado denuncias por acceder a zonas prohibidas, hacer picnics o encender fuego con el Plan Alfa 3 activado.
Los responsables del dispositivo subrayan que las restricciones protegen el medio natural y garantizan la rapidez de actuación de los bomberos y servicios sanitarios en caso de emergencia.
Los ayuntamientos reclaman a la ACA que intensifique la retirada de vegetación, considerando las actuaciones "insuficientes" ante el elevado riesgo de incendio. Confían en que los trabajos se reanuden pronto. Paralelamente, continúan trabajando en la reconstrucción de los puentes y pasarelas afectados, incluyendo la rehabilitación del puente medieval de Sant Martí.