Desde la perspectiva municipalista de Fets per Sitges, la política se vive desde la proximidad y la escucha del vecindario, reconociendo la importancia de los barrios. Esta libertad de acción les permitió escoger un espacio significativo para rendir homenaje a la historia de Sitges.
La celebración tuvo lugar a los pies del monumento a las Cuatro Barras, obra del artista sitgetano Agustí Albors. Esta elección se hizo con respeto hacia las alternativas institucionales, pero con un sentido profundo para la organización, ya que la Plaça Catalunya es fruto de la lucha vecinal iniciada en 1981 y de un proceso de participación ciudadana que remodeló el barrio en 1998.
El encuentro reunió a una treintena de personas en un ambiente cívico y familiar, acompañada musicalmente por la Colla de Grallers Maricel Sitges. Se interpretó Els Segadors y se realizó una ofrenda floral simbólica en la Iglesia de Sant Joan, como gesto de paz y continuidad vecinal.
Fets per Sitges subrayó la importancia de celebrar la Diada dentro de un marco de convivencia, serenidad y respeto mutuo, destacando que el municipalismo nos enseña a construir puentes desde la pluralidad y a cuidar aquello que tenemos más cerca.




