El acto, organizado por la Fundació Reeixida y la escuela de cine FILMS EN OFF, se vio interrumpido cuando el responsable técnico de la sala decidió cortar el sonido a un participante del público. Esta acción generó malestar y quejas entre los asistentes, que lo calificaron de "censura".
Según fuentes presentes, la intervención silenciada consistía en una reflexión sobre la autodefensa y la lucha armada, temas relacionados con la trama del cortometraje. El técnico de sonido alegó que no podía permitir "discursos militaristas" en una sede del Govern, una explicación que fue rechazada por parte del público.
“"Más que falta de mano izquierda es censura."
El incidente provocó protestas y abucheos unánimes. Rosanna Royo, asistente al acto, denunció en la red social X la "delirante" e "intolerable" actitud del funcionario, comparándola con la de un "estado fascista".
David de Montserrat, otro de los asistentes, recriminó al trabajador del auditorio su actuación, recordándole que el espacio se financia con impuestos públicos. Según su testimonio, el trabajador rechazó dialogar y amenazó con llamar a seguridad.
El acto también servía para glosar la figura de los hermanos Miquel y Josep Badia, asesinados en 1936, y se proyectó el cortometraje Badia, dirigido por Marcel Buisan. La presencia de otro acto, el día de la seguridad privada organizado por la subdelegación del gobierno español, fue mencionada como contraste por la Fundació Reeixida.
Junts ha anunciado que pedirá explicaciones al Govern de la Generalitat por este episodio, que ha generado una fuerte polémica sobre la libertad de expresión en espacios públicos.




