El colectivo, que ha gestionado la sala durante los últimos 25 años, considera que el Ayuntamiento de Girona ha actuado de manera "negligente" en la aprobación de las bases del concurso. Según explican, la resolución concede la gestión a una empresa privada con ánimo de lucro, contradiciendo el hecho de que el pleno municipal aprobó que el Cinema Truffaut es un "servicio público cultural sin finalidad lucrativa".
Critican que el Consistorio ha optado por un modelo de "privatización y mercantilización" de un equipamiento cultural público, y señalan a los miembros del equipo de gobierno como máximos responsables. Además, ponen de manifiesto que las bases del concurso no exigen explícitamente que la programación sea en versión original, un requisito "fundamental" y la "principal singularidad" del Truffaut.
Denunciamos "contradicciones e irregularidades flagrantes" en el proceso de adjudicación.
El colectivo argumenta que existen informes jurídicos que avalan la posibilidad de desistir del concurso por interés público, amparándose en el artículo 152 de la Ley de Contratos del Sector Público. Esta idea fue defendida por Guanyem en la junta de gobierno local, mientras que Junts y ERC votaron a favor de la adjudicación a la empresa de Cambrils por "no cometer fraude e ir contra la legalidad".
Muestran una especial crítica hacia la concejalia de Área de Cultura, en manos de ERC, acusándola de "desidia y absoluta pasividad". Explican que se les comunicó que la "única forma legal" era fijar una valoración del 51% para la propuesta cultural y del 49% para la económica. Sin embargo, afirman que, según opiniones de juristas, es posible valorar los criterios culturales con un 70% y los económicos con un 30%, lo que habría obligado a constituir un comité de expertos.
Consideran que la valoración cultural del proyecto, que ha quedado en manos de un "único técnico municipal", ha sido "arbitraria, sesgada e injusta", sin tener en cuenta la experiencia del colectivo. La pérdida del concurso ha generado una "gran oleada de voces contrarias", incluyendo un manifiesto de la Acadèmia del Cinema Català con más de 6.500 firmas y campañas de apoyo de entidades culturales y profesionales del cine.




