Esta medida, formalizada mediante un decreto, tiene como objetivo adaptar la gestión pastoral a las necesidades actuales de la diócesis. La decisión se ha tomado teniendo en cuenta factores como la disponibilidad de presbíteros, la vitalidad de las comunidades cristianas y los retos evangelizadores del momento.
Paralelamente, se ha puesto en marcha un proceso de consulta para designar a los nuevos responsables de estas demarcaciones. Durante el mes de octubre, se convocarán reuniones en cada uno de los seis nuevos ámbitos territoriales donde los presbíteros y diáconos con nombramiento pastoral podrán proponer candidatos mediante votación secreta.
El resultado de estas votaciones será valorado por el obispo, quien realizará los nombramientos definitivos siguiendo el derecho canónico. Los nuevos arciprestes ejercerán su cargo por un periodo de tres años. Hasta que se complete este proceso, los actuales responsables trabajarán de manera mancomunada en las nuevas áreas definidas.




