Desde hace quince años, el restaurante El Cul del Món, situado en Sant Daniel, se ha convertido en un referente gastronómico en la zona. Sus responsables, Montse Juanola y Lotfi Bousatta, han mantenido una línea culinaria distintiva que combina platos catalanes con elaboraciones marroquíes, una apuesta que ya habían iniciado en su anterior establecimiento, El Cul de la Lleona, en el barrio viejo de Girona.
La carta del restaurante es un reflejo de esta fusión, donde se pueden encontrar desde caracoles hasta hummus, pasando por alcachofas rebozadas de temporada, tabulé, canelones de pollo de corral, tajín de cordero con verduras, bacalao con judías del ganxet y cuscús de pollo. Esta diversidad responde a la voluntad de ofrecer una experiencia culinaria amplia que satisfaga todos los paladares.
El origen marroquí de uno de los propietarios, Lotfi Bousatta, nacido en Larraix en 1968, es la base del toque exótico de la propuesta. Su llegada a Cataluña, inicialmente para visitar a un hermano en la Bisbal, fue una inmersión cultural y lingüística que lo llevó a establecerse en las comarcas gerundenses. Después de una etapa en el sector de la arquitectura, dio el salto a la hostelería, incorporándose a la cocina del restaurante que su pareja, Montse Juanola, había abierto.
“"Mi país atravesaba entonces un momento confuso política y económicamente y me decía que si aquí encontraba algo con salida, me quedaría."
La cocina de Lotfi Bousatta, autodidacta e inspirada en las tradiciones familiares, evolucionó en El Cul de la Lleona, donde comenzaron a introducir la combinación de cocina catalana y marroquí. Esta fórmula ganó popularidad en la Girona de la década del 2000. Con el tiempo, la transformación del barrio viejo y la búsqueda de un nuevo espacio llevaron a la creación de El Cul del Món en Sant Daniel en 2011, un proyecto que consolidó su visión gastronómica.
El restaurante destaca por su cocina de mercado, con una pizarra de sugerencias que cambia casi diariamente, adaptándose a los productos de temporada. Esta flexibilidad permite ofrecer platos como terrina de cordero con colmenillas, arroz con sepia, o suquet de cabracho, manteniendo el interés de los clientes habituales. Además, se observa un creciente interés por la cocina catalana más tradicional, que se está recuperando en su oferta.
El entorno de Sant Daniel, cercano a la Font del Bisbe, contribuye al atractivo del restaurante, ofreciendo un ambiente de fin de semana que invita a la desconexión. Este factor, junto con el aumento del turismo internacional, ha consolidado El Cul del Món como un destino gastronómico. El restaurante abre de miércoles a domingo, con capacidad para un centenar de comensales y una terraza operativa todo el año, incluso en invierno, gracias a la adaptación post-pandemia.




