El objetivo principal de la estrategia es elevar la capacidad del sistema hasta el millón de desplazamientos diarios en el horizonte de 2040, una cifra que supondría más que duplicar los 455.000 viajeros actuales. Para lograrlo, el documento propone una reestructuración de las líneas de Rodalies y Regionales, así como una mejor coordinación horaria en estaciones clave.
En el ámbito gerundense, el proyecto se centra en la reformulación de la línea RG1, que debería bifurcarse hacia Blanes y Sant Celoni. Esta mejora se complementará con la coordinación con la R11 para asegurar la frecuencia de 30 minutos en el tramo entre Figueres y Maçanet-Massanes, incluyendo el despliegue de servicios internacionales hasta Perpiñán.
El plan también define cuatro estaciones terminales estratégicas —Lleida, Sant Vicenç de Calders, Sants y Maçanet-Massanes— donde se coordinarán los horarios para que los transbordos no superen los cinco minutos. Además, se ha previsto la creación de nuevas líneas a largo plazo, como la R18, que conectará Girona con la capital del Rosellón.




