El Departamento de Educación y Formación Profesional ha comenzado a actuar en la antigua fábrica Simon, situada en la calle Barcelona de Girona, con el objetivo de prepararla para convertirse en el futuro instituto Comtessa Ermessenda. Las próximas tareas incluirán la extracción del agua acumulada en el sótano y la limpieza integral del edificio.
Tras recibir la posesión del inmueble, la Generalitat ha implementado medidas de seguridad para protegerlo. Se han tapiado los accesos, se han instalado vallas y se ha puesto en marcha un sistema de alarma para prevenir nuevas ocupaciones. Estas acciones preceden la redacción del proyecto de rehabilitación y el inicio de las obras del centro educativo.
El Ayuntamiento de Girona entregó el edificio a la Generalitat el pasado 6 de agosto, tras un desalojo llevado a cabo por la Policía Municipal y los Mossos d’Esquadra, con el apoyo de los Servicios Sociales municipales. En el momento del desalojo, había aproximadamente 25 personas en el interior.
La alcaldesa en funciones, Sílvia Aliu, confirmó la cesión de las llaves al director de los servicios territoriales de Educación, dejando al departamento la responsabilidad de las futuras medidas sobre el inmueble. La vigilancia, según indicó, correspondería a los Mossos d’Esquadra.
El edificio, que llevaba años abandonado, ha sufrido una degradación progresiva. Las actuaciones actuales forman parte de las primeras fases de acondicionamiento antes de definir el proyecto definitivo. Según Miquel Marcé, director de los servicios territoriales de Educación, el inicio de las obras principales está previsto dentro de dos años.
El futuro instituto Comtessa Ermessenda, con capacidad para 690 alumnos, albergará estudios de ESO, bachillerato y formación para personas adultas. Este proyecto forma parte de la transformación de la entrada sur de Girona, que incluye nuevas zonas residenciales, espacios verdes y equipamientos alrededor de la calle Barcelona.




