El Ministerio de Consumo, dirigido por Pablo Bustinduy, ha anunciado la aplicación de las pautas del real decreto de Comedores Escolares Saludables al primer ciclo de educación infantil (0-3 años). La nueva normativa busca garantizar menús equilibrados, con fruta y verdura fresca diariamente, un incremento del consumo de pescado y legumbres, y una reducción de fritos y productos precocinados.
Además de las recomendaciones nutricionales, las escuelas infantiles deberán promover activamente la lactancia materna. Esto incluye habilitar espacios para las madres que quieran amamantar en el centro y asegurar las condiciones óptimas de recepción, conservación y manipulación de la leche materna.
El objetivo de esta medida es alinearse con las recomendaciones de organismos sanitarios nacionales e internacionales sobre la importancia de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y complementaria hasta los dos años o más. Esta regulación se ampara en las pautas de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN).
Los centros educativos deberán ofrecer al menos un 45% de fruta y verdura de temporada, un mínimo de legumbres y pescados semanales, y priorizar cereales integrales. Las bebidas se limitarán a agua y leche, eliminando refrescos y bebidas azucaradas. Los precocinados solo se podrán incluir una vez al mes y los fritos una vez por semana, dando preferencia a cocciones al horno, vapor o plancha.
La normativa también establece que al menos el 5% del coste de los alimentos se destine a productos ecológicos. Se incorporan pautas de seguridad alimentaria específicas para la primera infancia, como no ofrecer alimentos no introducidos en casa, servir arroz blanco hasta los tres años para minimizar la exposición al arsénico, no añadir sal hasta los 12 meses y cortar de forma segura los alimentos que puedan causar atragantamientos.




