La operación ha permitido desarticular un entramado clandestino liderado por un exmilitar ruso de 63 años, que operaba desde un taller oculto en un trastero de Figueres. Desde este espacio, se modificaban pistolas de fogueo y traumáticas para convertirlas en armamento real, que posteriormente era distribuido a grupos dedicados al narcotráfico y los secuestros.
El centro neurálgico de la organización se ubicaba en la provincia de Girona, donde se localizaron 631 de las piezas incautadas, valoradas en unos cinco millones de euros en el mercado negro. Durante los registros, tanto en el trastero como en el domicilio del investigado en L'Escala, se encontraron herramientas de precisión, cañones, correderas y armazones, así como armas en diversas fases de transformación, incluyendo subfusiles y rifles adaptados para fuego real.
La distribución de las armas se realizaba mediante empresas de paquetería, utilizando identidades suplantadas o ficticias para evitar controles. La investigación comenzó a principios de año al detectar expediciones sospechosas. La intercepción de un paquete en Benidorm con destino a Badajoz fue clave para identificar a los implicados.
La operación se ha saldado con la detención de seis personas en Girona, Valencia, Badajoz y Barcelona. El cabecilla de la trama, considerado un objetivo de alto valor para la UE, ha ingresado en prisión provisional. La investigación continúa abierta a nivel nacional e internacional para rastrear la trazabilidad del armamento y no se descartan nuevas detenciones.




