El peligro de desplome detectado hace años ha motivado el derribo del módulo de nichos de la sección 10 del cementerio de Sant Joan de les Abadesses. Las obras se han iniciado esta semana y se prevé que se prolonguen durante dos meses.
Durante la última década, los difuntos que allí estaban inhumados ya han sido trasladados a otros espacios del cementerio. Solo quedaba un caso pendiente, cuyos descendientes no se habían podido certificar. Este módulo nunca llegó a funcionar con normalidad.
Paralelamente, se renovará la cubierta de otro módulo, el de la sección 9, debido al mal estado de la solera y de los elementos de soporte.
Las actuaciones tienen un presupuesto de 56.092 euros más impuestos, de los cuales cerca de 50.000 euros provienen de una subvención de la Diputación de Girona. Además del derribo y la renovación de cubierta, las obras contemplan la renovación del pavimento de la entrada principal, la sustitución de aceras del núcleo original, la creación de un nuevo acceso adaptado a la capilla con rampa y barandilla, y la instalación de un lavabo en una estancia actualmente en desuso.
Como medida de eficiencia energética, se instalarán nuevos puntos de iluminación alimentados por placas fotovoltaicas y baterías de litio.
El cementerio de Sant Joan de les Abadesses, datado de 1885, es un equipamiento histórico catalogado dentro del Plan General de Ordenación Urbana.




