La ciudad de Girona ha sido el escenario de una nueva jornada de movilizaciones del sector educativo. Los profesionales han querido hacer visible su disconformidad con la gestión actual, volviendo a llenar las calles de la capital gerundense con el color amarillo que identifica sus reivindicaciones.
Esta acción se enmarca en un contexto de tensión sostenida entre el profesorado y la administración. Los docentes denuncian la falta de recursos y las dificultades que atraviesa la enseñanza pública, exigiendo medidas urgentes para revertir la situación.




