Con el cierre de las escuelas, la necesidad de conciliar la jornada laboral con el cuidado de los hijos se traduce en un gasto considerable para las familias gerundenses. Los precios de los campamentos de verano pueden oscilar entre los 250 y los 1.000 euros por niño para un período de un mes.
Las opciones municipales suelen ser las más asequibles. En Girona, el campamento infantil con horario de mañana y tarde cuesta 254 euros mensuales, cifra que asciende a 443 euros si se incluye el servicio de comedor. En Salt, el coste se aproxima a los 400 euros, mientras que en Lloret de Mar se sitúa en 270 euros y en Olot alcanza los 330 euros.
El gasto se incrementa notablemente al recurrir a clubes y entidades privadas. El GEiEG, por ejemplo, cobra 656 euros por cuatro semanas para socios y 856 euros para no socios, pudiendo alcanzar los 1.070 euros por un mes completo. En el Casal Marí de Xatrac, en Lloret de Mar, cuatro semanas de actividades cuestan 564 euros.
Aunque los ayuntamientos aplican tarifas sociales, bonificaciones y descuentos para aliviar la carga económica, el gasto sigue siendo relevante para muchos hogares, especialmente para aquellos que no acceden a los tramos de renta más bajos, no consiguen plaza municipal o requieren horarios más amplios.
Así, el inicio del verano presenta una paradoja: para los niños, los campamentos son días de juego y diversión, pero para muchas familias representan una compleja operación económica y logística para poder conciliar.




