La entidad ha señalado que el actual plan de prevención, vigente desde el año 2005, no se ha podido ejecutar completamente debido a la dependencia de subvenciones temporales. Esta situación obliga a recurrir a aportaciones de ayuntamientos, propietarios privados y entidades de defensa forestal para cubrir las tareas de conservación.
La dirección del Consorcio ha subrayado la necesidad de reducir la carga burocrática y asegurar una dotación económica constante. Según han indicado, la gestión actual permite el acceso de los Bomberos al interior del espacio natural, pero resulta insuficiente para mantener las pistas y las franjas de seguridad en condiciones óptimas.
La preocupación de los responsables se centra ahora en la afectación ecológica de las zonas quemadas, que incluyen rodales de alcornoques, encinas y robles de gran valor ambiental. Una vez estabilizado el fuego, el objetivo será delimitar el perímetro afectado para planificar la retirada de la madera y la recuperación del ecosistema.




