El acto conmemorativo incluyó la lectura del manifiesto “Nos jubilamos del trabajo, no de la vida”, en el que participaron el alcalde Pere Xirau, la concejala Àngels Isart, Fina Escriche del Consejo Consultivo de la Asociación de la Gente Mayor, y Josep Maria Soler, Paca Sola, Roser Carbonell y Delfín Fernández.
El manifiesto destaca el papel fundamental de las personas mayores en el tejido social, representando más del 20% de la población catalana. Reclama una sociedad que reconozca a este colectivo y alerta de que envejecer no debe ser sinónimo de invisibilidad, edadismo o precariedad.
Entre las reivindicaciones principales se encuentran la defensa de derechos sociales garantizados, un sistema público de pensiones solvente, una sanidad universal y una atención a la dependencia de calidad. También se pone énfasis en combatir la pobreza durante la vejez y reconocer las tareas de cuidado.
El documento defiende el derecho a decidir cómo vivir y ser cuidado, promoviendo modelos centrados en la persona. Asimismo, lucha contra la discriminación por edad, género o procedencia, con especial atención a las mujeres mayores, y reivindica el derecho a vivir con autonomía y libres de violencias.
Se reclama reforzar las redes comunitarias, facilitar la formación continua, garantizar el acceso a la información y reducir la brecha digital. También se pide que las personas mayores tengan espacios de participación social, cultural y comunitaria, y que sus aportaciones sean tenidas en cuenta.
La jornada se completó con una charla sobre la soledad, abordada desde cuatro perspectivas: Josep Maria Soler ofreció consejos para una vida feliz; Roser Carbonell habló de la soledad de las personas cuidadoras; Delfín Fernández relacionó soledad y depresión; y Paca Sola destacó la importancia de mantenerse activo para combatir el aislamiento.
La jornada sirvió para dar voz a las personas mayores, poniendo en primer plano su papel en la comunidad e incidiendo en la necesidad de un envejecimiento digno, activo y participativo.




