El acto, que se desarrolla en una finca privada vinculada a un grupo de moteros, ha generado un fuerte rechazo social. La Plataforma Antifascista del Alt Maresme ha convocado una movilización para denunciar la presencia de este colectivo, argumentando que su actividad supone un riesgo para la convivencia y los valores democráticos en la comarca.
Por su parte, el Ayuntamiento de Santa Susanna ha querido desmarcarse públicamente de la organización. Fuentes municipales han reiterado que el consistorio no apoya ni promueve el evento, aunque señalan que, al tratarse de una actividad en un espacio privado, no tienen competencias para prohibirla mientras se respeten las ordenanzas vigentes.
El impacto del evento se nota especialmente en municipios vecinos como Calella, donde se alojan buena parte de los asistentes que llegan desde el extranjero. La organización utiliza autocares para trasladar a los participantes hasta la finca, hecho que, según el gobierno local, minimiza la alteración de la vida cotidiana en el núcleo urbano de Santa Susanna.




