La actuación se centra en inmuebles construidos en suelo urbano que se encuentran en un área de alto riesgo por inundaciones y riadas. La medida responde a la vulnerabilidad detectada en la zona de Alcanar Platja, especialmente tras los daños materiales provocados por episodios de lluvias torrenciales durante los años 2021, 2023 y el pasado mes de octubre.
La decisión se ha tomado a partir de las conclusiones de la Taula Tècnica dels Aiguats, un organismo impulsado por el consistorio local con la colaboración de la Generalitat y el apoyo técnico de la Universitat Politècnica de Catalunya. El objetivo principal es implementar medidas estructurales que garanticen la seguridad de las personas y los bienes ante fenómenos meteorológicos extremos.
Este proyecto se enmarca en un protocolo de intenciones firmado el pasado diciembre entre el consistorio, la Generalitat y la Agència Catalana de l'Aigua. El acuerdo busca una gestión integral del riesgo en el barranco del Llop mediante la construcción de infraestructuras hidráulicas y la recuperación de espacios naturales para transformar urbanísticamente el entorno.




