El incidente tuvo lugar en abril del año pasado, cuando el agente, con 25 años de servicio, y su compañero llegaron dos horas antes de su turno en Amposta. Esta circunstancia fortuita fue clave, ya que no había ninguna otra patrulla disponible en ese momento. Recibieron un aviso del 112 sobre una llamada de auxilio que se cortaba, y después de varios intentos, lograron localizar el domicilio.
Al llegar a la casa unifamiliar, observaron juguetes infantiles en el jardín. Después de saltar la valla e insistir llamando a la puerta sin respuesta, escucharon que alguien intentaba abrir desde dentro. Finalmente, lograron acceder a la vivienda, encontrando al padre desorientado en la entrada. Tras sacarlo al exterior, el agente subió a la planta superior, donde encontró a la madre en mal estado y a la niña pequeña en la cama, a quien rescató inmediatamente.
“"Si hubiéramos llegado más tarde, quizás no lo cuentan. Podríamos habernos marchado al ver que no contestaban, pero algo nos hizo insistir."
Los Bomberos confirmaron posteriormente que los niveles de monóxido de carbono eran muy elevados. La intoxicación se produjo debido a un grupo electrógeno que la familia había encendido en el parking para hacer frente a un corte de luz. El gas se acumuló en la vivienda, especialmente en la planta superior, donde dormían. Los tres miembros de la familia fueron evacuados y atendidos, y actualmente se encuentran bien.
El agente admitió que el episodio le impactó profundamente, aunque no fue traumático. Los días posteriores, él y su compañero visitaron a la familia para asegurarse de su recuperación e incluso llevaron un peluche a la niña, demostrando un compromiso más allá del deber.




