Municipios rurales del Montsià y Ripollès denuncian cortes eléctricos constantes

Un año después de un gran apagón, localidades como Mas de Barberans y Molló siguen sufriendo interrupciones frecuentes del suministro eléctrico y de telecomunicaciones.

Imagen de un poste eléctrico deteriorado en una zona rural.
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Imagen de un poste eléctrico deteriorado en una zona rural.

Un año después de un gran apagón, varios municipios rurales, incluyendo Mas de Barberans en el Montsià y Molló en el Ripollès, continúan sufriendo cortes constantes de suministro eléctrico y de telecomunicaciones, una situación que los ayuntamientos califican de inaceptable.

La “normalidad” de los cortes eléctricos persiste en muchos pequeños municipios, un año después de un apagón general que afectó a diversas zonas del país. Estas interrupciones, que se intensifican con el mal tiempo, generan numerosos problemas a los residentes y han llevado a los gobiernos locales a elevar el tono de sus quejas ante las administraciones y la empresa E-Distribución, del grupo Endesa, encargada de la red.
En Mas de Barberans, en el Montsià, los cortes de suministro eléctrico, y por extensión de telefonía e internet, son una constante. La alcaldesa ha expresado la dificultad de cuantificar el número de incidencias debido a su frecuencia, señalando que el problema es estructural y viene de lejos. A pesar de las reuniones con la empresa y el Consell Comarcal del Montsià, las grandes inversiones prometidas el año pasado aún no se han materializado.

"No sabría decir el número por el disparate de cortes que ha habido. El día del apagón fue un día más."

la alcaldesa de Mas de Barberans
Los cortes pueden prolongarse durante horas, incluso más de 12, y a menudo se atribuyen a fenómenos meteorológicos o a la fauna. Sin embargo, desde el ayuntamiento se defiende que una red eléctrica robusta y en condiciones evitaría estas interrupciones. Se tiene constancia de pequeñas mejoras realizadas en abril, antes de las fiestas mayores, pero la gran inversión para reforzar la línea desde Roquetes, que implicaría expropiaciones y trámites burocráticos, continúa pendiente.
La situación es similar en Molló, en el Ripollès, donde el apagón de hace un año se vivió con “cierta normalidad” por la frecuencia de los cortes. El alcalde ha destacado la incidencia más grave del 15 de marzo, con vientos de más de 100 km/h, que dejó el municipio incomunicado durante un día y medio. Esta vulnerabilidad genera preocupación por la pérdida de población y competitividad en la zona.

"Lo que pedimos es tener unos servicios mínimos y básicos garantizados, no pedimos un hospital al lado de la puerta (...) porque cada vez estamos menos preparados para hacer frente a situaciones de emergencia o al cambio climático."

el alcalde de Molló
En Pratdip, en el Baix Camp, la proximidad a la central nuclear de Vandellòs II añade una capa de preocupación. Los cortes de suministro, que han superado las 24 horas, dejan al pueblo aislado, con sistemas de comunicación de emergencia insuficientes. La alcaldesa ha subrayado la paradoja de que, a pesar de ser una zona nuclear con necesidad de comunicaciones autónomas, la red eléctrica y de telecomunicaciones es precaria.
Fuentes del grupo Endesa, por su parte, han cuestionado la gravedad de los problemas, atribuyendo los cortes a episodios climáticos extremos y asegurando que se está trabajando en mejoras según un plan de inversiones trienal validado por el Govern. No obstante, los ayuntamientos insisten en la necesidad de soluciones urgentes y estructurales para garantizar unos servicios básicos dignos en las zonas rurales.