La larga lucha de Jordi Centelles contra la enfermedad de Lyme

Un antiguo ciclista y profesional de Excel narra su calvario personal tras ser picado por una garrapata, sufriendo síntomas invisibles e incapacitantes.

Imagen genérica de una garrapata sobre una hierba.
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Imagen genérica de una garrapata sobre una hierba.

La picadura de una garrapata en Sant Pau de Segúries ha desencadenado un largo calvario para Jordi Centelles, quien describe los síntomas incapacitantes de la enfermedad de Lyme y su lucha por recuperar la salud.

Hace cuatro años, Jordi Centelles, residente en Sant Pau de Segúries (Garrotxa), sufrió la picadura de dos garrapatas que le cambiarían la vida. Este parásito, antes poco común en el clima mediterráneo, se ha adaptado a la zona, incrementando el riesgo de infección por la bacteria Borrelia burgdorferi.
La infección por Borrelia, si no se trata a tiempo con antibióticos, puede derivar en síntomas graves y persistentes. Centelles describe una experiencia devastadora: fatiga extrema, dolores generalizados intensos en articulaciones y sistema nervioso, inflamación de órganos, espasmos, problemas neurológicos como la 'niebla mental', migrañas, dificultades de concentración, y afectaciones visuales y digestivas.
Tras superar los efectos físicos más agudos, Centelles afronta ahora las secuelas psíquicas, con la determinación de revertirlas. Antes trabajaba en el ámbito de Excel y ahora, a pesar de las dificultades, aprende a sumar y aspira a publicar un manual sobre su experiencia.
Su pasión por el ejercicio físico, incluyendo una travesía de los Pirineos en bicicleta en 2021, contrastaba con la debilidad que empezó a sentir en febrero de 2023. Una segunda picadura de garrapata en Olot y una tercera en el Coll de Canes agravaron su situación, coincidiendo con episodios de fiebre y una bronquitis grave que afectó sus pulmones.
El diagnóstico definitivo, a mediados de 2025, reveló enfermedades del sistema central, a menudo invisibles y difíciles de detectar en analíticas convencionales. La influencia de la enfermedad de Lyme, explicada por la motorista Laia Sanz, fue clave para Centelles para entender sus problemas de memoria y su constante sensación de malestar.
Como trabajador autónomo, la baja laboral no era una opción inicial. A pesar de su dedicación a la formación en informática, la falta de energía le obligó a reducir drásticamente su actividad. Su médica de cabecera inicialmente sugirió depresión, pero Centelles persistía en la búsqueda de una explicación física para su deterioro.
La enfermedad, descrita como 'la gran imitadora', se caracteriza por la capacidad de la bacteria Borrelia de cambiar constantemente, evadiendo la respuesta inmunitaria. Esto permite que otras infecciones como el herpes, la mononucleosis o la Covid persistente se agraven, creando un cuadro complejo y debilitante.
Centelles lamenta la falta de conocimiento sobre la enfermedad de Lyme entre algunos médicos de cabecera, contrastando con la especialización de los dermatólogos. Un tratamiento precoz con antibióticos podría haber evitado su largo calvario.
Actualmente, Centelles se encuentra mejor físicamente pero con secuelas neurológicas. Participa en programas de rehabilitación y estudios, aunque la Seguridad Social lo diagnostica con fibromialgia, fatiga crónica y Covid persistente, enfermedades consideradas sin cura definitiva. Su lucha continúa, buscando soluciones para recuperar una vida normal.
La situación económica se ha visto gravemente afectada, obligándole a vender su coche, una casa en Olot y una autocaravana. A pesar de los obstáculos, Centelles se niega a aceptar la inactividad y se muestra convencido de que podrá revertir su situación, afirmando que 'me curaré y ellos aún no lo saben'.