Desde hace años, los residentes sufren ruidos, gritos y música a altas horas de la noche, lo que les impide descansar adecuadamente. El establecimiento, registrado como peluquería, parece realizar también otras actividades como la venta de ropa, reuniones y la proyección de partidos de fútbol, manteniéndose a menudo abierto hasta tarde, incluidos domingos y festivos.
Las quejas se arrastran desde hace más de diez años. A pesar de las conversaciones con agentes cívicos y el presidente de la comunidad, la situación no ha mejorado. Las llamadas a la Policía Local por incidentes de ruido a menudo no obtienen respuesta por falta de disponibilidad de patrullas.
Los vecinos solicitan una inspección municipal para verificar la licencia del establecimiento, las actividades que se desarrollan y los horarios autorizados. Piden que se haga cumplir la normativa vigente sobre ruidos y descanso, recordando su derecho a vivir en condiciones dignas.




