El árbol presenta ramas marronáceas y amarillentas que cuelgan, indicando un estrés grave. La salinización del terreno alrededor de las raíces está provocando pudrición en la base del tronco, mientras que la orina de perro quema la parte baja y las raíces de la planta.
Según la información recibida, aunque el árbol no está muerto, necesita una intervención urgente para su recuperación. Se propone una limpieza general, la colocación de un protector en el tronco para evitar futuros contactos con la orina y una poda sanitaria para eliminar las ramas secas o afectadas, previniendo así la expansión de hongos.




