“"La tradición de hacer rodar las hogueras viene desde tiempos inmemoriales. La gente mayor cuenta que antiguamente cuando iban a hacer hogueras hacían unas sesenta y si el día de la fiesta sobraba alguna, la tradición mandaba que no podían quedarse sin quemar en la montaña, y las que sobraban las hacían llegar al pueblo haciéndolas rodar entre todos."
Isil celebra sus únicas hogueras pirenaicas con técnica ancestral
La tradición de hacer rodar las hogueras, un espectáculo visual inigualable, se mantiene viva en el Pallars Sobirà a pesar de las dificultades.
Por Laura Cases Badia
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Imagen genérica de una fiesta de fuego tradicional en el Pirineo.
El pueblo de Isil, en el Pallars Sobirà, se prepara para celebrar la noche de las hogueras, una fiesta única en el Pirineo que combina la técnica ancestral de hacerlas rodar con el descenso clásico.
La fiesta de las hogueras en Isil, en el Pallars Sobirà, destaca por ser el único lugar del Pirineo donde se practica la técnica de hacer rodar las hogueras. Esta tradición ancestral se combina con el descenso clásico de la hoguera encendida por el cuello. La celebración, que tendrá lugar este martes, mantiene una limitación histórica de sesenta 'fallaires' (portadores de hogueras), de los cuales unos cincuenta descienden con la hoguera encendida y una decena ejecutan la técnica de hacerla rodar.
La técnica de hacer rodar la hoguera consiste en lanzar el tronco encendido por un canal donde gira sobre sí mismo, recorriendo entre quince y veinte metros antes de ser recuperado. Desde el pueblo, los espectadores pueden observar la línea de fuego avanzando al ritmo de los 'fallaires' y los saltos de fuego generados por esta práctica singular. Las hogueras de Isil son de las pocas que nunca han dejado de celebrarse en el Pirineo, ni siquiera durante la Guerra Civil o la pandemia de la Covid.
Esta práctica, que antiguamente servía para aprovechar las hogueras sobrantes, se ha transformado en un "espectáculo visual inigualable", según Cavi Ros, de la asociación de hogueras de Isil. Actualmente, se preparan unas diez hogueras expresamente para ser rodadas, convirtiéndose en un elemento distintivo que no se replica en ningún otro pueblo pirenaico.
El descenso de hogueras no es una tarea sencilla y está reservado a personas experimentadas, ya que se realiza por la montaña sin camino marcado. Las hogueras, con un peso que oscila entre los 20 y los 40 kilos, llegan a superar estas cifras. Los 'fallaires' descienden unas 60 hogueras desde el Faro, formando una "impresionante serpiente de fuego". Después de aproximadamente una hora de descenso, los participantes llegan al pueblo y lanzan las hogueras a la hoguera principal, presidida por la hoguera mayor.



