El hombre, que ya había sido denunciado en dos ocasiones anteriores por hechos similares, fue sorprendido durante tareas de vigilancia. La normativa de la zona permite la captura de dos truchas por pescador y día, una cifra muy inferior a las 22 piezas que llevaba el infractor.
Además de superar el número máximo de capturas, las truchas tampoco cumplían la longitud mínima autorizada de 22 centímetros. Entre las piezas decomisadas había ejemplares de 19, 20 y 21 centímetros.
El pescador también incumplía los requisitos de su carnet de pesca de ribera, ya que no tenía marcados los días de pesca, un trámite obligatorio. Asimismo, hacía uso de anzuelos y cebos no permitidos en la zona de pesca.




