Las actuaciones se han concentrado en el Pallars Sobirà, Pallars Jussà, Alt Urgell y Osona. Las quemas prescritas, realizadas principalmente durante el invierno bajo condiciones meteorológicas favorables, ayudan a mantener la cubierta vegetal y promueven el crecimiento de un pastizal más tierno y fresco, beneficioso tanto para el ganado doméstico como para la fauna cinegética.
El Grupo Especial de Prevención de Incendios Forestales (GEPIF) ha ejecutado 32 actuaciones esta temporada, eliminando de manera planificada y segura vegetación seca y matorrales. Esta práctica es fundamental para la mejora y mantenimiento de pastos de montaña, especialmente en el Pirineo, y también se aplica para actuaciones fitosanitarias, favorecer la biodiversidad o controlar especies invasoras.
Uno de los objetivos clave es reducir la acumulación de vegetación seca para disminuir la intensidad de los posibles incendios forestales. Estas quemas, solicitadas por ganaderos, ayuntamientos o espacios naturales protegidos, ayudan a mantener el territorio abierto, favorecen los usos tradicionales y configuran un paisaje más diverso que dificulta la propagación del fuego.
En una actuación excepcional, el GEPIF intervino en la Gola del Ter, en L'Estartit, para retirar restos vegetales y residuos acumulados tras un temporal. Esta intervención, en colaboración con el Parc Natural del Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter, permitió eliminar de manera controlada grandes acumulaciones de material arrastrado por el río.
El Departamento de Agricultura recuerda que el fuego, utilizado de manera controlada y supervisada, es un elemento natural de los ecosistemas mediterráneos con efectos positivos para mejorar hábitats, mantener espacios abiertos y favorecer la biodiversidad, formando parte de una estrategia integral de gestión forestal.




