Solares abandonados en Mollerussa: riesgo de incendio y quejas vecinales

La vegetación seca cubre los antiguos terrenos del Grupo Sant Isidori, generando preocupación por la seguridad y dificultando el paso de los peatones.

Imagen genérica de solares abandonados con vegetación alta.
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Imagen genérica de solares abandonados con vegetación alta.

Los solares donde se ubicaba el Grupo Sant Isidori en Mollerussa se encuentran abandonados y cubiertos de vegetación seca, generando preocupación entre los vecinos por el riesgo de incendio y las molestias al paso.

Los terrenos que albergaron los cuatro bloques del Grupo Sant Isidori en Mollerussa presentan un notable estado de abandono, con una vegetación que supera el metro de altura. Los residentes de la zona han expresado su inquietud por la dejadez de estas parcelas y solicitan una intervención rápida para eliminar la vegetación.
La proximidad de la verbena de Sant Joan ha intensificado la preocupación por el riesgo de incendio. La vegetación, en gran parte seca, podría prender fácilmente por cualquier elemento pirotécnico. La ubicación del solar, rodeado de viviendas y calles sin vallas de protección, aumenta la inquietud vecinal. La vegetación ha sobrepasado los límites de las parcelas, invadiendo aceras y obligando a los peatones a esquivarla o caminar cerca de la calzada.
Los vecinos piden que el recinto sea limpiado antes de Sant Joan y que se establezca un mantenimiento periódico para prevenir futuras situaciones similares. Históricamente, el Ayuntamiento de Mollerussa se había encargado de los trabajos de limpieza, a pesar de no ser el propietario de los terrenos, una titularidad privada que complica la gestión del espacio.
El Grupo Sant Isidori estaba formado por cuatro edificios (A, B, C, D) con un total de 160 viviendas, construidos durante la década de 1950. Tras un proceso de degradación progresiva y problemas estructurales, que generaron oposición a la demolición por parte de algunos vecinos, los bloques fueron derribados entre 2021 y 2022. La Generalitat cubrió los costes de la demolición, mientras que la propiedad del suelo permaneció en manos de sus titulares.
El futuro desarrollo urbanístico de este espacio dependerá de los acuerdos que puedan alcanzarse con los diferentes propietarios. Mientras tanto, el terreno permanece vacío y los vecinos insisten en la necesidad de su limpieza.