El proyecto contempla el uso de energías renovables para cubrir la demanda eléctrica, un consumo de agua racionado, un circuito cerrado de refrigeración para evitar pérdidas por evaporación y soluciones aislantes para mitigar el ruido sobre las poblaciones vecinas. Estas medidas buscan garantizar la sostenibilidad del proyecto en la Ribera d’Ebre, una zona con una fuerte presencia industrial previa y que registra récords de temperatura en Cataluña.
La Generalitat afirma que la gigafábrica se adhiere a una guía europea de buenas prácticas para centros de datos, a pesar de que la zona de la Ribera d'Ebre es una de las más calurosas del país. El gobierno confía en que la Comisión Europea tendrá en cuenta la aceptación territorial y la inversión alrededor del proyecto, que cuenta con un 1% de participación de la Generalitat, un 48% del Estado y un 51% de capital privado.
Albert Tort, secretario de Telecomunicaciones y Transformación Digital de la Generalitat, destaca que la sostenibilidad se considera un "valor añadido" para competir en el proceso de selección europeo. La candidatura, que incluye una subsede en San Fernando de Henares (Madrid), busca poner en valor el impacto del proyecto, reconociendo que tendrá una afectación en un polígono actualmente vacío.
Esta apuesta coincide con un momento en que las comarcas del sur de Cataluña presentan alegaciones contra el Plan Territorial de la Energía (Plater) por la concentración de parques eólicos y fotovoltaicos. La zona ya aporta notablemente al suministro energético, con las centrales nucleares de Ascó y Vandellòs cerca.
La inversión inicial de más de 700 millones de euros por parte del Estado está garantizada, pero será necesario atraer empresas e inversores privados. La guía de buenas prácticas de la Comisión Europea enfatiza el uso eficiente de los recursos hídricos y la refrigeración óptima, aspectos clave ante las altas temperaturas registradas en la Ribera d'Ebre, como los 44,1 grados en Vinebre.
La demanda energética máxima prevista para la gigafábrica será de 55 MW inicialmente, con un posible aumento a 150 MW entre 2029 y 2030, compromiso que la Generalitat asegura cubrir con fuentes renovables.




