Esta propuesta, considerada única en la península Ibérica, permite a los asistentes subir e interactuar con maquinaria ferroviaria restaurada, convirtiendo el museo en un espacio “vivo”. El objetivo es transmitir la historia del ferrocarril de una manera empática y experiencial, según ha explicado el director de la instalación.
“"Es una manera de transmitir esta historia, no solo desde una cuestión técnica, sino mucho más empática, que es la experiencia. Se trata de vivir la experiencia de un ferrocarril vivo, que es como debe ser."
La III Fiesta del Vapor de Móra la Nova, que se celebró hasta este domingo, estuvo marcada por elementos sensoriales como el olor del humo del carbón, el sonido del silbato de los revisores y el movimiento de los vagones. La organización ha cifrado en aproximadamente 1.500 los participantes, consolidando el evento después de tres ediciones.
Los visitantes tuvieron la oportunidad de ver de cerca y subir a cuatro locomotoras de vapor restauradas, que circularon entre el Centro de Interpretación del Ferrocarril, el espacio de las cocheras y el economato. Este último, actualmente en proceso de restauración, acogió como novedad circuitos con composiciones a escala de trenes tripulados de vapor. También se pudieron observar otras locomotoras pendientes de restauración, como la Bonita o la Mikado.
Más allá de la experiencia museística, la instalación de Móra la Nova también funciona como un centro de restauración certificada de trenes desde hace quince años, habiendo realizado 36 restauraciones, la mitad para administraciones públicas. Recientemente, han creado una empresa operadora ferroviaria para gestionar estas tareas.
De cara al futuro, la organización busca impulsar proyectos turísticos con piezas históricas en la red de Adif, como la creación de 'El tren del vino' en el Priorat, que pasaría por la línea R15. Para hacerlo posible, se necesita el apoyo institucional y económico de las administraciones supramunicipales.




