Los censos de la perdiz blanca en el Ripollès, llevados a cabo por el Parque Natural de las Cabeceras del Ter y del Freser, señalan una tasa de reproducción inferior a medio poll por cada ejemplar adulto. Este dato pone de manifiesto una situación preocupante para la especie, que podría estar en regresión.
Según Anna Planella, técnica de patrimonio natural del parque, la situación varía según la zona. Mientras que en las áreas centrales como el Puigmal o Bastiments la reproducción parece mantenerse, en las zonas más periféricas, como hacia el Balandrau o el Costabona, ya no se detecta cría. Los censos de canto revelan una media de 3 machos por cada 100 hectáreas, una cifra considerada muy baja.
En una situación ligeramente menos crítica se encuentra el búho pirinaico (mussol pirinenc), otra especie emblemática de este territorio protegido. El seguimiento de esta ave se realiza mediante grabaciones de canto y la revisión de cavidades naturales, árboles y cajas nido.
Planella constata que, aunque el búho pirinaico parece estar en mejor estado de conservación, este año no se ha detectado cría en ninguna de las cavidades o cajas nido bajo control del parque. Desde el Parque Natural se continúa trabajando en el seguimiento de otras especies y en la conservación de la biodiversidad de la zona.




