El evento, que mezcla historia, fuego y esoterismo, representó el viaje simbólico del poder absoluto y la tiranía del monarca Borbón, culminando con su transformación en el Macho Cabrío bajo la influencia de Lilith. Esta edición ha sido de récord, con unos 450 kilos de pólvora quemados y más de 40.000 visitantes.
La noche central comenzó a las 23h con el Encendido en la plaza de la Universidad, donde se repasaron hechos históricos como la Guerra de Sucesión. La fiesta continuó con un correfoc hasta Cal Racó, donde los Diables de Cervera dieron la bienvenida con el Ball de la Polla.
La primera parte del espectáculo evidenció las obsesiones del primer rey de la dinastía Borbón con grandes estructuras móviles. La representación combinó patrimonio, imaginario popular y grandes efectos visuales, convirtiendo las calles de la ciudad en un escenario de fuego, música y simbolismo con la participación de entidades locales.
Pol Bosch y Gemma Oriol se despiden como directores artísticos del Aquelarre, con la compañía Alea Teatre desde el año 2024, mostrándose "muy contentos" con el balance y asegurando que "no es un adiós para siempre".
El alcalde de Cervera, Jan Pomés, destacó la confianza en superar los 40.000 visitantes de la edición anterior, mejorando la distribución de espacios como la concentración de foodtrucks en la rambla Lluís Sant Pere. Pomés se mostró "muy satisfecho" y concluyó que "esto es muy positivo para Cervera".




