Los hoteles del Pirineo catalán concentran la mayor parte de esta demanda, con una ocupación que oscila entre el 90% y el 100%, y varios establecimientos ya han colgado el cartel de completo. De hecho, ayer se pudieron observar largas colas para acceder a Aigüestortes, mientras que el aparcamiento de Espot estaba a rebosar de vehículos.
En las Tierras de Lleida, según las estimaciones del Patronato, la ocupación hotelera se sitúa alrededor del 50%, tras el fuerte incremento registrado con motivo del eclipse total de Sol, cuando se alcanzó el 90% en la zona donde el fenómeno se pudo observar completamente.
Los campings también afrontan este fin de semana con perspectivas muy positivas. En este sentido, las plazas de acampada y los bungalows rozan el pleno en el Pirineo y la Noguera, lo que confirma la elevada demanda turística en uno de los periodos de mayor afluencia de visitantes a la demarcación.
En cuanto al turismo rural, la previsión de ocupación es del 95% tanto en el Pirineo como en las Tierras de Lleida. En el Pallars Sobirà, las actividades de agua, uno de los principales polos del turismo activo de la demarcación, prevén un nivel de reservas del 80% durante este fin de semana.
El presidente de la Federación de Hostelería de Lleida, Josep Castellarnau, señaló que se prevé alcanzar el pico máximo de visitantes este fin de semana y que la actividad comience a descender de manera gradual a partir del 20 de agosto. Castellarnau añadió que hasta ahora se ha tenido una ocupación turística de entre un 65 y un 80% y valoró que la campaña está yendo "más o menos como cada año; estamos contentos y toca disfrutar de este mes de agosto".




