Lleida conmemora las luchas vecinales por el soterramiento de las vías

Una placa rinde homenaje a las movilizaciones ciudadanas de los años 70 que lograron eliminar los peligrosos pasos a nivel en la ciudad.

Imagen genérica de un edificio municipal con balcón y luz de tarde.
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Imagen genérica de un edificio municipal con balcón y luz de tarde.

El Ayuntamiento de Lleida ha inaugurado una placa conmemorativa para rendir homenaje a las movilizaciones vecinales de los años 70 que lograron el soterramiento de las vías del tren y la eliminación de los pasos a nivel en la ciudad.

El pasado 6 de junio, coincidiendo con el 48º aniversario de la última víctima mortal de un paso a nivel en el barrio, se inauguró una placa en Lleida para recordar las movilizaciones vecinales durante la Transición. Estos movimientos ciudadanos fueron clave para transformar la ciudad y mejorar la seguridad.
Durante los años setenta, el crecimiento urbano desordenado había dejado barrios como Balàfia y Pardinyes con graves carencias. La redacción del nuevo Plan de Ordenación Urbana impulsó la creación de asociaciones vecinales, que se agruparon en la Federación de Asociaciones de Vecinos de Lleida (FAVLL). Esta federación coordinó diversas reivindicaciones, como la defensa del Clot de les Granotes o las protestas por los restos arqueológicos de la plaza de Sant Joan.
Una de las problemáticas más graves era la presencia de siete pasos a nivel dentro de la trama urbana, que actuaban como barrera física y representaban un peligro constante. En 1978, dos accidentes mortales, uno en febrero con dos estudiantes y otro en junio con una mujer de 34 años, desencadenaron una fuerte ola de protestas.
La indignación popular llevó a una sentada espontánea que interrumpió el tráfico ferroviario entre Madrid y Barcelona. Portavoces como Joan Molins, de Balàfia, y Lídia Ruiz, del Clot de les Granotes, lideraron el movimiento. La presión ciudadana obligó a las autoridades, incluyendo al alcalde Antoni Corbella, a buscar soluciones, aunque se produjeron episodios de tensión y detenciones.
Finalmente, a finales de junio de 1978, se celebró una reunión clave entre representantes del Estado, Renfe, el Ayuntamiento y los movimientos vecinales. Ante la unidad ciudadana, el Estado asumió el compromiso de eliminar los pasos a nivel. La propuesta inicial de una zanja abierta fue rechazada por los vecinos, que defendieron el soterramiento integral mediante dos túneles, propuesta que el Ministerio acabó aceptando.
El proyecto definitivo se presentó a finales de 1978 y las obras comenzaron al año siguiente con una inversión de 350 millones de pesetas. Esta victoria del movimiento vecinal permitió conectar definitivamente Balàfia con el resto de la ciudad, convirtiéndose en un ejemplo de participación ciudadana y construcción del urbanismo democrático en Lleida.