Estos incidentes, dos en la Molsosa y uno en Vallmanya de Pinós, serían los primeros en el Solsonès desde el año 2019, cuando un lobo mató tres ovejas en Odèn. Sin embargo, la zona sur de la comarca no había registrado ningún episodio similar en los últimos treinta años, generando una considerable inquietud entre los productores locales.
Uno de los ganaderos afectados explicó que se están organizando para implementar medidas de protección, como vallas electrificadas, cámaras de vigilancia y perros de guarda. La principal preocupación es la posible transición de un lobo solitario a la presencia de una manada, para la cual no se sienten preparados.
“"No estamos preparados."
Los Agentes Rurales están realizando un seguimiento exhaustivo de los ataques, pero aún no han podido confirmar oficialmente que los responsables sean lobos. El ganadero recordó que los dos primeros ataques se produjeron con un mes de diferencia, manteniéndolos en alerta constante. Inicialmente, tuvieron que hacer turnos de vigilancia nocturna para proteger sus rebaños.
A pesar de la ausencia de confirmación oficial, el ganadero no tiene dudas de que los ataques fueron obra de un lobo, señalando un "mismo patrón" con el nuevo incidente registrado esta primavera en Vallmanya de Pinós, a poca distancia de su explotación. En todos los casos, las ovejas fueron encontradas con "los colmillos clavados en la yugular".
Añadió que la Generalitat y los Agentes Rurales han proporcionado apoyo para la implementación de medidas preventivas, como las vallas eléctricas, pero considera que el apoyo actual es insuficiente. Por su parte, el alcalde de Pinós intentó transmitir tranquilidad a la población, asegurando que la situación "está bajo control" y valorando la celeridad con la que las autoridades han actuado, incluyendo el pago de la indemnización al último ganadero afectado.




