Alejandro Cruces, arquitecto y muralista, se ha mostrado muy afortunado por ser uno de los ganadores del IV Concurso de Pintura Mural de Salou. Esta ha sido su primera visita a la ciudad, donde ha descubierto espacios como Cap Salou, la Playa Llarga y la zona de los pinos, que le han servido de inspiración.
La proximidad del mural a la naturaleza, rodeado de pinos y junto a la playa, llevó a Cruces a representar aves autóctonas. Los animales son un tema recurrente en sus obras, y en esta ocasión ha escogido el herrerillo capuchino y el mito común.
Cruces trabaja exclusivamente con espray, una técnica que adoptó tras iniciarse en el grafiti. Busca crear contrastes entre la parte realista de la obra y los fondos, jugando con las sombras y los distintos planos de profundidad para generar una sensación de relieve y tridimensionalidad.
Su formación en Arquitectura también ha influido en su manera de entender los murales. Aunque comenzó con el grafiti, ahora se centra en el muralismo, participando en concursos y disfrutando del ambiente artístico.
El mural, con una superficie de aproximadamente 1,70 metros de alto por 10 metros de ancho, está realizado con pintura al disolvente y un acabado resistente para exteriores, sin recibir luz solar directa, lo que debería garantizar su conservación.
La obra se inició el día 3 de septiembre por la noche, y Cruces aprovechó el fin de semana para conocer Salou y disfrutar de la Fiesta del Rey Jaime I antes de continuar trabajando durante la semana. El artista ha calificado la experiencia como muy positiva y enriquecedora.




