Los representantes sindicales han trasladado su preocupación a los grupos políticos sobre la viabilidad de las plantas de producción. Según el comité, la situación actual pone en riesgo la continuidad de la industria química en el Estado, advirtiendo que un posible cierre podría generar un efecto dominó en otras empresas del sector en el polígono petroquímico de Tarragona.
Durante el encuentro, los trabajadores han subrayado el carácter estratégico de estas instalaciones, especialmente en un contexto de inestabilidad internacional. Han recordado que la capacidad de producción propia es clave para evitar la dependencia de mercados exteriores ante posibles conflictos bélicos.
La dirección de la empresa comunicó el pasado 3 de junio la intención de recortar 138 puestos de trabajo en las plantas estatales. Aunque todavía no se han concretado los puestos afectados, los representantes de la plantilla han señalado que la compañía está preparando la documentación y que las negociaciones formales podrían iniciarse en septiembre.




