El sector turístico de Tarragona acoge con expectación la próxima salida de la segunda etapa del Tour de Francia, prevista para el próximo domingo. Los profesionales del sector destacan el potencial del evento para la proyección internacional de la ciudad y la mejora de su imagen. Sin embargo, hay una tendencia a relativizar el impacto económico directo, ya que los establecimientos hoteleros ya operan a plena capacidad durante la temporada alta.
La Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de Tarragona (FEHT) considera el evento una "excelente noticia" que sitúa la ciudad "en el mapa internacional". La presidenta, Berta Cabré, señala que la visibilización que proporciona el Tour puede generar "opciones de futuro" y ayudar a desestacionalizar el turismo, vinculando el territorio con el deporte. La Asociación de Empresarios de Hostelería de Tarragona Ciudad (AEH), presidida por Javier Escribano, también valora positivamente la presencia mediática global, aunque se muestra escéptica sobre un incremento significativo de la facturación el día de la carrera.
Los argumentos principales para este escepticismo incluyen el hecho de que los equipos ciclistas solo estarán en Tarragona para la salida, con estancias previas y posteriores en Barcelona. Además, se prevé que la actividad se concentre por la mañana, limitando el impacto en los restaurantes. También se duda del volumen de público en el centro urbano, anticipando que muchos aficionados se colocarán en las afueras para ver el paso de los ciclistas.
Tanto Cabré como Escribano coinciden en que el impacto económico sería más relevante si el evento se celebrara en temporada baja. Actualmente, con Tarragona llena de turistas en julio, la llegada de visitantes adicionales podría no suponer un incremento sustancial en la ocupación hotelera, aunque se prevé una ligera mejora que solo podrá evaluarse unos días después de la carrera.
Desde el Ayuntamiento de Tarragona, el consejero de Deportes, Mario Soler, expresa un gran entusiasmo, anticipando que el evento "superará las expectativas" y pondrá a la ciudad "en el foco mundial". El ayuntamiento estima una asistencia de entre 60.000 y 80.000 personas en la calle, incluyendo ciudadanos y visitantes. Soler prevé un "impacto económico bestial" para comercios y hoteles, calculando una repercusión de aproximadamente 1,5 millones de euros, similar a otros eventos deportivos organizados en l'Anella Mediterrània. También destaca el impacto social y el orgullo de ciudad que genera el evento.
La organización prevé que el centro neurálgico del evento sea en el parc del Francolí, desde donde los ciclistas completarán unos seis kilómetros por el centro urbano antes de dirigirse hacia Altafulla por la N-340. El ayuntamiento realizará un estudio del impacto económico una vez finalizada la carrera.




