El encuentro, que ha tenido lugar en la Selva del Camp, ha servido para conmemorar diez años de resistencia y activismo en defensa del territorio. Esta celebración llega en un momento de creciente tensión, con la reactivación de proyectos como la línea de muy alta tensión entre Aragón y Tarragona, y la propuesta de una central eólica entre Montbrió y Riudecanyes, que han vuelto a encender la llama de la movilización ciudadana.
Los activistas han aprovechado la ocasión para reclamar la creación de espacios de debate abiertos y participativos. El objetivo es poder discutir y decidir desde el propio territorio sobre el modelo de desarrollo económico y energético que se desea para el Camp de Tarragona.
“"Debemos tener debates para decidir desde el territorio sobre qué queremos producir y qué papel tiene el sur del Principado en relación con el resto del mundo."
Bajo el lema 'El progreso que nos mata', la fiesta ha aglutinado las reivindicaciones de una quincena de entidades ecologistas y sociales, buscando fomentar alianzas y sinergias para reforzar su acción en la defensa del medio ambiente y el bienestar de la comunidad.




