La fuerte tormenta que cayó este lunes en Tarragona ha dejado 77 litros por metro cuadrado en tres horas, con picos de 34 litros en solo media hora. El alcalde, Rubén Viñuales, ha valorado la situación como una suerte a pesar de la magnitud de la lluvia, destacando que no había previsiones de una afectación tan intensa.
Según Viñuales, el Centro de Coordinación Operativa de Cataluña (CECAT) alertó de la intensidad de las lluvias una vez la tormenta ya había comenzado. Los servicios de emergencias se activaron rápidamente para minimizar las afectaciones materiales y personales. La tormenta comenzó a las 17:45, el aviso del CECAT se recibió a las 17:50 y los servicios de emergencias se activaron a las 17:52.
Afortunadamente, no hay que lamentar víctimas. La única afectación personal registrada ha sido la de heridas leves a causa del choque de dos autobuses, que provocó la rotura de cristales. El Ayuntamiento no tiene constancia de ninguna otra afectación personal.
Todas las zonas de Tarragona se vieron afectadas. Este martes por la mañana, los servicios municipales continúan trabajando para restablecer la normalidad. La caída de un árbol afectó el sistema eléctrico en la urbanización de Solimars de Monnars, y todavía hay zonas sin suministro. Además, el lunes se tuvo que realojar a usuarios de campings por la caída de árboles. Solo en la ciudad de Tarragona, el teléfono de emergencias recibió 400 llamadas.
Viñuales ha relacionado estos fenómenos con el cambio climático, lamentando que parte de la población no lo acepte y pidiendo medidas que podrían afectar el "modus vivendi", especialmente en movilidad, como las Zonas de Bajas Emisiones y la mejora del transporte público.
La subdirectora de Protección Civil, Imma Solé, explicó que la previsión meteorológica no justificaba el envío de un aviso ES-Alert, ya que estos fenómenos son repentinos y tienen poca predictibilidad. El jefe de guardia de Protección Civil, Xavier Masramon, añadió que las previsiones iniciales apuntaban a Cataluña Central y el Pirineo, no al Camp de Tarragona, y que el mar Mediterráneo muy caliente dificulta las previsiones.
En Cambrils, en el Baix Camp, se registraron 89 litros por metro cuadrado, con agua hasta las caderas en algunas calles del barrio de Vilafortuny. En Altafulla, en el Tarragonès, el club marítimo ha sufrido destrozos.
En el Segrià, los agricultores temen por las cosechas debido a la granizada, con piedras de hasta 5 centímetros registradas en el Pirineo, afectando zonas como Puigcerdà, en la Cerdanya.




