Tarragona libera 125.500 ácaros para combatir plagas en los naranjos

El Ayuntamiento utiliza depredadores naturales para luchar contra la mosca blanca y la cochinilla sin recurrir a insecticidas químicos.

Un sobre con ácaros depredadores colgado de una rama de naranjo ornamental en Tarragona.
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Un sobre con ácaros depredadores colgado de una rama de naranjo ornamental en Tarragona.

Más de 125.500 ácaros y mariquitas depredadoras han sido liberados en 361 árboles de Tarragona para combatir la mosca blanca y la cochinilla de forma ecológica.

Un ejército invisible de 125.500 ácaros e insectos ha sido desplegado en Tarragona con el objetivo de proteger los naranjos ornamentales de plagas como la mosca blanca y la cochinilla. Esta iniciativa del Ayuntamiento, a través de la concejalía de Parques y Jardines, busca combatir estas plagas sin recurrir a insecticidas tradicionales, utilizando depredadores naturales.
Los jardineros han colgado sobres con 250 individuos de Amblyseius swirskii, un ácaro depredador de los huevos de la mosca blanca, en ramas de árboles situados en diversas zonas de la ciudad, como la Carrer de les Coques, la Via Augusta, la Rambla Nova, la carrer August, la Plaça de la Pagesia y la Plaça Sant Joan. Cada ácaro adulto puede consumir entre 2 y 4 larvas de la plaga.
Esta es la primera vez que la liberación de depredadores naturales se realiza simultáneamente en diversas zonas de la ciudad, tras experimentos exitosos en años anteriores. Además de los ácaros, se han liberado 500 ejemplares de Cryptolaemus montrouzieri, una mariquita depredadora de la cochinilla algodonosa, una plaga que debilita las plantas y segrega una melaza.
Pilar Bargalló, encargada de Parques y Jardines, explica que se trata de ayudar a la naturaleza con sus propias armas. En algunos casos, la naturaleza ya colabora espontáneamente, como se ha detectado recientemente con una colonia de Cryptolaemus montrouzieri surgida de forma natural en el Balcó del Mediterrani.
Guillermo García de Castro, concejal de Medio Ambiente, destaca que el objetivo es el control de plagas respetando la fauna útil y evitando el uso de insecticidas. Se prevé que los ciudadanos no noten la presencia de estos insectos, a menos que los observen alrededor de las farolas durante la noche, mientras realizan su labor de control.