La comunidad educativa de la escuela Jacint Verdaguer de Tàrrega ha expresado su profunda preocupación ante lo que consideran una situación insostenible en la educación. Esta denuncia se enmarca en el contexto de las recientes movilizaciones docentes y pone de manifiesto las deficiencias que afectan la calidad de la enseñanza.
Según el claustro de maestros, la realidad en las aulas ha cambiado drásticamente en los últimos años, con un sistema que se ha alejado de las necesidades reales. La falta de recursos humanos es uno de los puntos clave, provocando una sobrecarga para los docentes y limitando la atención personalizada al alumnado.
“"La atención individualizada en el aula con 27 alumnos donde más de un 50% tienen adaptaciones varias es imposible."
Además, se reclama un mayor apoyo especializado, con la necesidad de más psicopedagogos, maestros de educación especial y logopedas para atender la diversidad del alumnado. Estas carencias, que se arrastran desde hace años, afectan directamente el bienestar de los estudiantes y la calidad educativa, mientras que las inversiones a menudo no se orientan a las necesidades más urgentes de los centros.
“"Lo que se vive en las aulas no es inclusión, es la cruda realidad de la exclusión."
Las movilizaciones y huelgas, aunque no son decisiones fáciles, son vistas como una de las pocas herramientas disponibles ante esta situación límite. El mensaje final de la comunidad educativa trasciende el ámbito escolar, alertando de que se trata de un problema sistémico cuyas consecuencias afectarán a toda la sociedad.
Las familias de la escuela, a través de su AFA, han mostrado su apoyo incondicional a estas reivindicaciones. Comparten la preocupación por el futuro de la educación pública y consideran que las demandas de los maestros buscan garantizar una educación digna y de calidad para todos los niños.
“"Como madre quiero que mi hija tenga la mejor educación posible y eso sin recursos no es posible."
Valoran la transparencia y determinación de los maestros e instan a la sociedad a informarse rigurosamente sobre la realidad de las aulas, ya que a menudo la información puede desvirtuar la situación. Familias y maestros comparten el objetivo común de conseguir las condiciones necesarias para una escuela pública equitativa, inclusiva y de calidad.




