El último quiosco de la avenida Pau Claris de la Seu d'Urgell cierra por jubilación

Tras 21 años de servicio, el establecimiento, un referente local, busca relevo para evitar su cierre definitivo el 3 de junio.

Imagen genérica de periódicos y revistas en un quiosco.
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Imagen genérica de periódicos y revistas en un quiosco.

El histórico quiosco de la avenida Pau Claris de La Seu d'Urgell cerrará sus puertas el próximo 3 de junio debido a la jubilación de su responsable, si no se encuentra un relevo en las próximas dos semanas.

Durante 21 años, la responsable ha estado al frente de este negocio, el único de su tipo que permanece en la ciudad. Cada mañana, numerosos vecinos acuden al establecimiento para adquirir periódicos, revistas, lotería o recargar el teléfono, lo que ha propiciado un fuerte vínculo con la comunidad.
El establecimiento destaca por su dedicación, ya que solo cierra tres días al año: Viernes Santo, San Esteban y el 1 de enero, coincidiendo con los días sin prensa diaria. El resto del año, sus puertas permanecen abiertas, consolidándolo como un punto de referencia para los residentes de la zona.

"No tenemos continuidad, no hay nadie que quiera trabajar tanto. Madrugar mucho, solo abrimos por la mañana, pero las horas las hacemos, porque a las seis estamos en la calle repartiendo periódicos y a las dos cerramos."

la responsable del quiosco
La responsable explica que el cierre se debe a la falta de relevo, ya que el negocio requiere un gran esfuerzo diario. Aunque la atención al público es matutina, la gestión interna ocupa también las tardes. Las cabeceras más vendidas son Segre y La Vanguardia, y también se distribuyen periódicos deportivos a bares locales. Además, el quiosco ofrece un servicio de reparto matutino a varios establecimientos.
A pesar del auge de la prensa digital, la responsable subraya que todavía existe una clientela fiel al periódico impreso. Reconoce que el margen de beneficio de los periódicos es mínimo y que hay que trabajar intensamente para obtener un sueldo digno, pero asegura que es posible vivir de ello.
Uno de los aspectos más valorados por los clientes es el vínculo personal que se ha creado a lo largo de los años. Muchos clientes son fieles y diarios, generando una relación que la responsable describe como "de familia". Este trato cercano, donde ya conoce las preferencias de cada uno, es un elemento clave que los clientes, incluyendo los de comarcas vecinas como el Pallars Sobirà y la Cerdanya, e incluso de Andorra, echarán de menos. La clave del éxito, según ella, ha sido "dar un buen servicio y mantener el orden de los productos".