Los trabajos, impulsados por el Ayuntamiento de La Seu y el Espai Ermengol-Museu de la Ciutat, han superado las expectativas con nuevos descubrimientos que amplían el conocimiento sobre la evolución histórica de la capital alturgellenca. La directora de la excavación, Carla Garrido, y el alcalde, Joan Barrera, han presentado los resultados.
El alcalde Barrera destacó que el yacimiento "es una caja de sorpresas que no deja de revelarnos capítulos fascinantes de la historia medieval". El Ayuntamiento trabaja en un proyecto de más de 200.000 euros para integrar el yacimiento en la calle con un cerramiento de reja, mejorando accesos y conservación.
El equipo arqueológico se ha concentrado en el estudio de los antiguos hornos alfareros, documentando niveles de uso y recuperando abundante material cerámico. Según Carla Garrido, estas piezas aportan información sobre el proceso de producción alfarera y la actividad artesanal de hace siglos.
La gran sorpresa ha sido el hallazgo de una bomba de mortero de hierro de unos 30 centímetros de diámetro, aparentemente íntegra y sin detonar. Ante el peligro, se activó el protocolo de seguridad y efectivos del TEDAX-NRBQ de los Mossos d'Esquadra intervinieron para retirarla.
El objetivo es neutralizar la carga explosiva sin destruir la pieza, preservando su interés patrimonial. El hallazgo, datado provisionalmente en la primera mitad del siglo XVII, refuerza la hipótesis de un asedio o episodio militar en la ciudad, posiblemente vinculado a la Guerra dels Segadors.
Esta línea de investigación concuerda con los resultados de la campaña de 2023, donde se descubrió un conjunto de objetos que apuntaban a un abandono súbito. La presencia del proyectil consolida la idea de que el sector artesanal se vio afectado por un episodio militar.




